• ¿Y ahora qué?

    Me pregunté el pasado 24 de mayo al filo de la media noche, cuando se confirmaron mis peores pronósticos. UPN, acababa de perder el Gobierno de Navarra y, probablemente, la alcaldía de Pamplona y Tudela. Tras una larga noche, al día siguiente, después de comprobar en prensa que no había sido un mal sueño, decidí ponerme a analizar con detenimiento los resultados que se habían producido.  Lo cierto es que no me llevo mucho tiempo, llegar a la conclusión, de que había sido un auténtico desastre. En el Parlamento, habíamos obtenido los peores resultados desde 1987, pero es que además parecía evidente, que no íbamos a gestionar la alcaldía de ningún municipio mayor de 10.000 habitantes.

    ¿Y ahora? Volvió a revolotear por mi cabeza éste pasado sábado 13 de junio, cuando se consumó la pérdida de Pamplona, Tudela, Barañain, Burlada, Egues, Estella, Tafalla, Zizur, Corella, Olite etc. Pasando UPN de gestionar 41 alcaldías a sólo 23. Siendo Cintruénigo, el municipio más poblado que va a liderar y pasando a ser Bildu el partido que más alcaldías va a controlar. Un escenario desolador.

    Pues en mi opinión ahora hay varías cosas que urge realizar. En primer lugar, reflexionar profundamente sobre lo acontecido, dejar a un lado el victimismo y empezar a hacer autocrítica, aprendiendo de  los errores cometidos. Tras ello, convocar un Congreso Extraordinario para la vuelta del verano. Un Congreso, donde se defina la estrategia a seguir, los mensajes que hay que rearmar para volver a conectar con el electorado perdido. Un Congreso, donde no se monte ningún circo, donde la persona o personas que pretendan liderar el partido, busquen un acuerdo que dé lugar a una lista de consenso, de unidad, que dé lugar, a una lista integradora que haga que el partido salga fortalecido.

    Con un equipo que cuente con todos, con gente nueva y con gente con experiencia. Un equipo que vuelva a colocar a UPN a pie de calle. Con un mensaje cercano, que inspire confianza. Recuperando la centralidad perdida, que nos permitirá alcanzar acuerdos con los diferentes partidos, ya que en una tierra como Navarra que lleva en su ADN la palabra pacto, es vital poder alcanzar acuerdos con los de tu derecha y, también con los de tu izquierda.

    Y si las personas que aspiran a liderar el partido, son incapaces de llegar a un acuerdo sobre una lista de consenso, habrá que pactar algún sistema, tal y como propusieron en el anterior Congreso y ambas candidaturas rechazaron, en el cual las listas que alcancen un determinado porcentaje de respaldo, obtengan una representación similar en los Órganos de Dirección del partido. El haber tenido una Dirección cuasi monocolor, cuando la afiliación del partido estaba dividida, ha hecho mucho daño a UPN. Si los Órganos de Dirección hubiesen estado compuestos por una representación similar a los resultados acontecidos en el último Congreso, probablemente, se hubieran debatido los diferentes puntos de vista a la cara y, entre todos, hubiésemos sabido llegar a acuerdos.

    Pero como digo, el Congreso Extraordinario hay que ir preparándolo con calma, internamente, ya que hasta después del verano hay margen. En lo que no podemos demorarnos más, ya que el tiempo apremia y noviembre está a la vuelta de la esquina, es en exigir a PP y PSOE que demuestren de una vez su compromiso con Navarra y acuerden suprimir la Disposición Transitoria Cuarta. Gol metido por el PNV a la UCD de Suarez, que provoca que la Comunidad con más historia propia de España, tenga un carácter transitorio y pueda terminar siendo anexionada, por la recién nacida CAV.

    Señores del PSOE y PP, el nacionalismo ya ha llegado al Gobierno de Navarra. Es cierto que en esta primera legislatura no van a hacer ninguna locura, no se les va a pasar por la cabeza aplicarla, pero quién sabe si dentro de 4 u 8 años, cuando empiecen a dar sus frutos ese riego por goteo que los nacionalismos realizan con tanto éxito instrumentalizando la educación, la cultura y la lengua, puedan activarla con éxito.

    Por eso ahora es el momento, PP y PSOE suman el 85% de los votos del Congreso de los Diputados. Este tipo de reformas deben hacerse con un amplio respaldo de las Cámaras. A partir de Diciembre, salvo sorpresa mayúscula, tendremos unas Cortes Generales mucho más fragmentadas y, será muy complicado llegar a acuerdos con mayorías cualificadas para realizar tales cambios. Si se suprime la Disposición Transitoria Cuarta, se acabaría con el discurso del “miedo”. La política en Navarra se regeneraría drásticamente, ya no cabrían mensajes como el de “Que vienen los vascos”. La autonomía de Navarra no estaría en juego. Se hablaría de los problemas reales de la ciudadanía y se dejarían a un lado los estériles debates identitarios. PSOE y PP tienen en sus manos cambiar el escenario político en Navarra, tan sólo hace falta voluntad.  Deben demostrar su compromiso con la autonomía de nuestra tierra. Tenemos de plazo hasta que termine esta legislatura nacional, luego probablemente, sea tarde. ¿Lo intentamos?

    Nacho Igea, Presidente de Juventudes Navarras

     

Deja un comentario.

You must be logged in to post a comment.