• Se hace camino al andar

    Tras haber asistido durante la última legislatura a una descripción apocalíptica de la situación social de Navarra y, haber escuchado manifestar, por activa y por pasiva, a los partidos que actualmente conforman el Gobierno que había una necesidad imperiosa de cambio, para poner en el centro de la arena política los problemas reales de la ciudadanía. Para combatir la situación de alarma social en la que se encontraba Navarra. Al autodenominado Gobierno del cambio,  cada vez le resulta más complicado ocultar sus verdaderos objetivos políticos y disfrazar sus prioridades.

    Este pasado viernes 27 de noviembre, se celebró el primer pleno monográfico de la legislatura y, ¿saben sobre que versó? Adivinen!! Sobre el derecho a decidir. Si, han leído bien sobre el derecho a decidir.

    No trató sobre el desempleo y como luchar contra él. Podría haberlo hecho y, más teniendo en cuenta, que en la última EPA el número de parados en Navarra creció en 3600 personas. Tres meses de gobierno y 3600 parados más, espero y deseo que no mantengan esta media el resto de la legislatura. Mientras en España el número de desempleados en el mismo periodo se redujo en 300.000 personas, nada que ver con lo ocurrido en nuestra tierra donde las prioridades son otras. También se podría haber realizado un Pleno sobre como impulsar las políticas sociales para auxiliar a esas familias que se encuentran en una situación complicada, según miembros del propio Gobierno de Barkos, en un estado de emergencia social. O podría haberse desarrollado un Pleno para fomentar medidas que busquen apoyar y proteger a las víctimas de la violencia machista y, que en definitiva, vayan encaminadas a aunar esfuerzos para acabar con esa lacra que tanto sufrimiento está causando. Podría haberse organizado un Pleno monográfico sobre tantos y tantos problemas que verdaderamente preocupan a la ciudadanía……..

    Pero NO, el primer pleno monográfico del Gobierno de la normalización, del Gobierno encabezado por esa Presidenta abertzale que iba a gobernar con sosiego para todos los navarros, incluidos los castellanoparlantes, poniendo en el centro las preocupaciones sociales, fue sobre el derecho a decidir. Y ustedes, como es lógico, se preguntarán, ¿Pero qué carajos es eso del derecho a decidir? ¿A decidir sobre qué? ¿Sobre sí queremos que el Canal de Navarra llegue a la Ribera? ¿Sobre si queremos o no pagar más impuestos? ¿A decidir sobre si queremos paralizar el inglés o que el 70% de las plazas de la OPE de educación sean en euskera? ¿Sobre si queremos estar conectados con España y Europa a través del TAP? Pues no amigos, de esas decisiones, ya se encarga el Gobierno de Araiz y Barkos sin importarles lo más mínimo la voluntad ciudadana y sus derechos.

    Pero entonces ¿Qué es eso del derecho a decidir? El derecho a decidir es un concepto que emplean los independentistas con el objetivo de sustituir al ya trasnochado derecho de autodeterminación, eliminando así esa connotación negativa que subyace en este último. Cuando hablan de derecho a decidir lo que verdaderamente plantean es el derecho a independizarnos de España. En otras palabras, buscan catalanizar la política navarra. Es una expresión más simpática con la que pretenden defender el derecho de secesión por parte de una comunidad política, en este caso la navarra, a sabiendas de que ese derecho, tal y como lo plantean, no está contemplado en el derecho internacional y, mucho menos, en la legislación nacional.

    Y es que el derecho de autodeterminación, vamos a llamar a las cosas por su nombre, únicamente es aplicable en el derecho internacional en dos supuestos. En primer lugar pudieron alegarlo aquellos países que obtuvieron su independencia durante el proceso de descolonización que se inició tras la II Guerra Mundial, algo que no sería extrapolable al caso de Navarra, por no haber sido nunca una colonia de España; O bien, también podrán demandarlo ante organismos internacionales, aquellas minorías oprimidas que formen parte de un Estado en el que no tienen garantizados los mismos derechos y libertades que el resto de ciudadanos, algo que aquí tampoco se produce, ya que ni en Navarra estamos perseguidos por el Estado (lo estuvimos durante más de medio siglo por ETA y sus cómplices) ni tenemos menos derechos y libertades que el resto de territorios que conforman España, la CE 78 se encarga de ello. Fuera de estos dos supuestos, la jurisprudencia internacional se inclina inexorablemente por la indisoluble integridad de los estados nacionales y, toda actuación que vaya encaminada a quebrantar tal unidad, será considerada ilegal.

    Pero es que a nivel nacional tampoco tienen cabida tales exigencias, ya que los artículos 2 y 9 de la constitución española, garantizan la unidad nacional y la igualdad de todos los ciudadanos. Un territorio del Estado no puede decidir unilateralmente sobre algo que concierne a todos. Y la Disposición Transitoria Cuarta tampoco puede considerarse un derecho de autodeterminación. En primer lugar, porque permite la incorporación de Navarra a la CAV, pero no la salida de ambas de España, Estado al que los dos territorios pertenecen. Pero es que además los navarros no pueden entenderla como una clausula que nos permite decidir, ya que está decisión sólo va en una dirección, que es la integración de Navarra en lo que ellos llaman Euskal Herría, una vez producida esta, no facilita ningún mecanismo para adoptar la misma decisión a la inversa.

    Por lo que vemos que el derecho a decidir o de autodeterminación planteado por los independentistas, es un argumento baldío que se cae por su propio peso y que está alejado totalmente de las demandas y preocupaciones reales de la sociedad. Lo que debe hacer la Sra Barcos, es dejar de ser sectaria y empezar a demostrar que es la Presidenta de todos los navarros. Renunciar a ser la comparsa de Araiz y, comenzar a trabajar para garantizar el desarrollo y el progreso de nuestra comunidad. Olvidarse de cuestiones simbólicas e identitarias, que es lo que mayormente le ha obsesionado hasta ahora y, centrarse de una vez, como prometió, en solventar las preocupaciones reales y necesidades económico-sociales de nuestra tierra, que tristemente, van aumentando, conforme se van dando pasos por el nuevo gobierno independentista. Y es que como decía el gran Antonio Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.

    Nacho Igea, Politólogo y Presidente de JJNN

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