• Puestos y personas idóneas.

    En el Diario de Navarra del domingo 5 de abril,  como presidente de los jóvenes empresarios de Navarra, Ion Esandi daba sus opiniones sobre aspectos de la política que no le parecían congruentes. Me gustaría aportarle algunas reflexiones que, quizá, podrían hacer que variara su opinión.

    Me ha parecido especialmente significativa la afirmación “Me resulta muy raro que en los ministerios y en las Consejerías la mejor persona para un puesto sea también la mejor persona para el puesto opuesto“, que además es muy utilizada popularmente, y sobre la que he reflexionado en mi doble vertiente profesional de político y directivo de empresa.

    Me imagino que sabe quiénes son César Alierta y Pablo Isla. El primero, Presidente de Telefónica, pero antes, de Tabacalera; previamente fue socio fundador de un fondo de inversión y empezó su carrera profesional en la banca como analista financiero. Así pues, ha trabajado en cuatro sectores: banca, mercados financieros, tabaco y telecomunicaciones. Pablo Isla, por su parte, actual Presidente del Grupo Inditex, ha sido copresidente de Altaria (Tabacalera), trabajando anteriormente en banca, y en la Dirección General de Patrimonio del Estado: en resumen, textil, tabacos, banca y administraciones públicas.

    Los ejemplos se pueden llevar al infinito: Fernández Pujals, el “padre” y primer ejecutivo tanto de Telepizza como de Jazztel; Ana María Llopis en Dia, Indra, artífice de Open Bank, y ejecutiva en muchos sectores, o Magda Salarich, con 28 años en casi todos los Departamentos de Citröen y ahora en Santander Consumer Finance…

    Así pues, la carrera de muchos directivos incluye posiciones en diferentes sectores y áreas muy diferentes entre sí. Esa movilidad, interna o externa, enriquece su experiencia y conocimientos para ser aplicados en la siguiente responsabilidad.

    La clave para los nombramientos es pensar en qué supone la Alta Dirección, cuáles son las responsabilidades a asumir, y, consecuentemente, las competencias exigidas. En organizaciones complejas quien más sabe del producto no es el primer ejecutivo; lo es la persona que es capaz de liderarla, de dirigirla. Eso sí, rodeado de técnicos cualificados.

    Las competencias exigidas para estar al frente de cualquier organización, (pequeña, grande, pública o privada) tienen más que ver con el liderazgo, la construcción y dirección de equipos, la definición de una visión, -en el sentido organizacional-, y ser capaz de implementar y gestionar los planes estratégicos más adecuados, para alcanzar los objetivos propuestos.

    A todo ello deben sumarse, -como en la empresa-, capacidades de negociación, -en este caso, con otros partidos, instituciones, o la Hacienda propia-, de resolver conflictos y de toma de decisiones en entornos complejos.

    Por lo tanto, en cualquier organización no es tan importante ser especialista en el “producto o servicio”, como en reunir las cualidades que dirigirán la misma en la dirección acertada.

    La experiencia demuestra que no necesariamente los mejores ministros de justicia han sido profesionales del ramo, ni los de sanidad, médicos, ni los de Fomento, ingenieros. Tampoco los gobiernos de tecnócratas han resultado muy exitosos. Lo que si resulta imprescindible es que los colaboradores más cercanos tengan una solvencia técnica indudable; ellos serán quienes tomen las decisiones eminentemente técnicas, pero cuando traigan ante tu mesa una decisión que no es clara, es el gestor, -en este caso el gestor político-, quien sopesará pros y contras, con lo que ello pueda suponer, dependiendo de los casos, para su carrera, la de su partido, o sus ciudadanos.

    Porque muchas decisiones no son buenas o malas per se, sino que responden a una determinada visión de la vida de sus votantes, y ello no solo no es malo sino que introduce la concurrencia y posibilidad de alternancia políticas.

    Si lo reflexionamos bien, no será muy diferente en su empresa: Ion ha conseguido con éxito dirigir un proyecto de diseño de prospectos de medicamentos y también fabricar secadores corporales; tiene una idea de su empresa y productos (visión), conforma equipos y los lidera con éxito. Lo mismo que muchos intentamos, tanto cuando trabajamos en la empresa privada, como cuando pasamos temporalmente por la política.

    Dicho lo cual, le deseo el mejor de los éxitos como empresario navarro, y estoy a su disposición para intercambiar opiniones de empresa o de política. Con él y con todos los lectores en general.

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