• ¿Excusas, explicaciones… o análisis de causas?

    “Creamos un partido para Dinamarca en España”

    Esta frase de una conocida política española, tras el fiasco de su formacion en las elecciones andaluzas, es tremendamente ilustrativa de una manera de pensar.

    Desde que me intereso por la política, -y ya va para 30 años-, no deja de sorprenderme la recurrente explicación de: “nos ha fallado la política de comunicación; no hemos sabido explicar todo lo que hemos hecho”.

    Esta declaración, habitualmente superficial, denota una falta de interés en profundizar en las causas o en las alternativas que habría que adoptar, por cuanto supondría un reconocimiento de errores propios. Y a este tipo de explicación se le une otra que culpabiliza al receptor.

    Por ello, lo hace pudorosamente distorsionada o vestida con ropajes que no la vuelvan insultante para los votantes propios, que un día lo fueron, pero que, -cual pareja desengañada-, optaron en las últimas elecciones por el rival, o por el celibato de la abstención, tras descubrir demasiados defectos insoportables en la formación que un día les sedujo y ganó su voto.

    A este tipo pertenece la desafortunada sentencia inicial.

    ¡Pobres e ignorantes españoles que no hemos sabido estar a la altura del Walhalla político, económico y social que Rosa Díez y los suyos han puesto estos años a centímetros de nuestros dedos y no hemos querido/sabido tocar!

    La relación de un Partido con su electorado se asemeja a las relaciones de pareja; y al igual que estas, que antes se creían eternas, ahora no sólo no ofrecen garantía de por vida… ni tan siquiera de fidelidad temporal.

    En los tiempos de las Apps de contactos, los partidos burbuja, la vida transmitida en tiempo real… si ambos tipos de relaciones no se alimentan continuamente, son más frágiles que nunca. Para que pervivan, es necesario mantener la llama, la ilusión, y satisfacer los deseos y necesidades de la pareja. Política y sentimental.

    En el mundo actual no hay lugar para fidelidades eternas del electorado, basadas en razones del mal menor, en los logros del pasado, ni en lo guapo, atractivo y seductor que era uno cuando nos conocimos. Es necesario adecuar la convivencia, los intereses, la escucha, e incluso la pasion a cada momento, reavivándola.

    Y cuando aparecen las diferencias, -fases ineludibles en todos los ámbitos y proyectos humanos-, es necesario abordarlas con honestidad intelectual y moral, sin caer en el autoengaño, tan tentador.

    Por ello, pensar en que la causa de que el votante no revalide el voto está en él, es un erro; y si tiene otras expectativas, será necesario adecuar nuestro producto o estrategia a satisfacerlas, -sin perder nuestras esencias-, so pena de quedar fuera del mercado, como sucedería en el mundo de la empresa.

    Por ello, es necesario plantearse sinceramente si hemos buscado una excusa, una mera explicación… o un análisis de causas. Sólo este último sirve para no obtener el mismo resultado o incluso para mejorar los anteriores.

    Javier Morrás, Consejero de Presidencia, Justicia e Interior del Gobierno de Navarra.

Deja un comentario.

You must be logged in to post a comment.