• Juego de banderas

    Ninguna persona, en su sano juicio, comparte la situación que están padeciendo los refugiados que vienen a Europa huyendo de la guerra para salvar sus vidas. Las imágenes que nos llegan a través de los medios de comunicación, día tras día, nos muestran que millares de personas  están viviendo un auténtico drama ante la pasividad de Occidente. A todos nos indigna lo poco que se está haciendo por ayudarles. La situación es extrema y, la UE deberá estar a la altura.

    Pero de ahí, a renunciar a que la bandera de la UE ondee en los lugares oficiales del Parlamento de Navarra hasta que no haya un acuerdo por los refugiados, hay un abismo. Por primera vez en la historia de la democracia, en Navarra, se va a retirar un símbolo oficial por una disconformidad política. Es algo insólito. Y yo me pregunto, ¿renunciarán también a los fondos que da la UE para fomentar el empleo juvenil? ¿Obligarán a los agricultores a que devuelvan las subvenciones que otorga la UE a través de la PAC si no hay acuerdo? ¿Plantearán a las empresas navarras que no exporten a Europa hasta que se ofrezca una solución a los refugiados? ¿Y las ayudas que llegan del FEDER y del FSE, se guardarán en un cajón junto a la bandera comunitaria hasta nuevo aviso?

    Sorprende que con la de medidas que se deben adoptar para mejorar la situación de Navarra, para reducir la creciente tasa de paro, para fomentar el empleo entre los más jóvenes, para mejorar la situación social de esos miles de navarros que sufren momentos complicados, para reducir esas interminables listas de espera en salud, para hacer de esta tierra un lugar más competitivo, el Gobierno del cambio prefiera emplear su tiempo en estas inauditas iniciativas. En estos inútiles juegos de banderas que son un brindis al sol y no solucionan los problemas reales de nadie. Pero en esas anda el nuevo Ejecutivo, en estos gestos simbólicos e identitarios que no abordan las verdaderas preocupaciones de la gente. En breve la segunda parte de su best seller, “juego de banderas”, con la imposición en las instituciones navarras de la bandera oficial de la Comunidad Autónoma Vasca, la ikurriña, antes símbolo del PNV con el que identificaban a Vizcaya. Y mientras tanto las desigualdades sociales creciendo, las listas de espera y el paro aumentando y, muchos jóvenes viéndose obligados a hacer las maletas.

     

    Nacho Igea, Presidente de Juventudes Navarras

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    Se hace camino al andar

    Tras haber asistido durante la última legislatura a una descripción apocalíptica de la situación social de Navarra y, haber escuchado manifestar, por activa y por pasiva, a los partidos que actualmente conforman el Gobierno que había una necesidad imperiosa de cambio, para poner en el centro de la arena política los problemas reales de la ciudadanía. Para combatir la situación de alarma social en la que se encontraba Navarra. Al autodenominado Gobierno del cambio,  cada vez le resulta más complicado ocultar sus verdaderos objetivos políticos y disfrazar sus prioridades.

    Este pasado viernes 27 de noviembre, se celebró el primer pleno monográfico de la legislatura y, ¿saben sobre que versó? Adivinen!! Sobre el derecho a decidir. Si, han leído bien sobre el derecho a decidir.

    No trató sobre el desempleo y como luchar contra él. Podría haberlo hecho y, más teniendo en cuenta, que en la última EPA el número de parados en Navarra creció en 3600 personas. Tres meses de gobierno y 3600 parados más, espero y deseo que no mantengan esta media el resto de la legislatura. Mientras en España el número de desempleados en el mismo periodo se redujo en 300.000 personas, nada que ver con lo ocurrido en nuestra tierra donde las prioridades son otras. También se podría haber realizado un Pleno sobre como impulsar las políticas sociales para auxiliar a esas familias que se encuentran en una situación complicada, según miembros del propio Gobierno de Barkos, en un estado de emergencia social. O podría haberse desarrollado un Pleno para fomentar medidas que busquen apoyar y proteger a las víctimas de la violencia machista y, que en definitiva, vayan encaminadas a aunar esfuerzos para acabar con esa lacra que tanto sufrimiento está causando. Podría haberse organizado un Pleno monográfico sobre tantos y tantos problemas que verdaderamente preocupan a la ciudadanía……..

    Pero NO, el primer pleno monográfico del Gobierno de la normalización, del Gobierno encabezado por esa Presidenta abertzale que iba a gobernar con sosiego para todos los navarros, incluidos los castellanoparlantes, poniendo en el centro las preocupaciones sociales, fue sobre el derecho a decidir. Y ustedes, como es lógico, se preguntarán, ¿Pero qué carajos es eso del derecho a decidir? ¿A decidir sobre qué? ¿Sobre sí queremos que el Canal de Navarra llegue a la Ribera? ¿Sobre si queremos o no pagar más impuestos? ¿A decidir sobre si queremos paralizar el inglés o que el 70% de las plazas de la OPE de educación sean en euskera? ¿Sobre si queremos estar conectados con España y Europa a través del TAP? Pues no amigos, de esas decisiones, ya se encarga el Gobierno de Araiz y Barkos sin importarles lo más mínimo la voluntad ciudadana y sus derechos.

    Pero entonces ¿Qué es eso del derecho a decidir? El derecho a decidir es un concepto que emplean los independentistas con el objetivo de sustituir al ya trasnochado derecho de autodeterminación, eliminando así esa connotación negativa que subyace en este último. Cuando hablan de derecho a decidir lo que verdaderamente plantean es el derecho a independizarnos de España. En otras palabras, buscan catalanizar la política navarra. Es una expresión más simpática con la que pretenden defender el derecho de secesión por parte de una comunidad política, en este caso la navarra, a sabiendas de que ese derecho, tal y como lo plantean, no está contemplado en el derecho internacional y, mucho menos, en la legislación nacional.

    Y es que el derecho de autodeterminación, vamos a llamar a las cosas por su nombre, únicamente es aplicable en el derecho internacional en dos supuestos. En primer lugar pudieron alegarlo aquellos países que obtuvieron su independencia durante el proceso de descolonización que se inició tras la II Guerra Mundial, algo que no sería extrapolable al caso de Navarra, por no haber sido nunca una colonia de España; O bien, también podrán demandarlo ante organismos internacionales, aquellas minorías oprimidas que formen parte de un Estado en el que no tienen garantizados los mismos derechos y libertades que el resto de ciudadanos, algo que aquí tampoco se produce, ya que ni en Navarra estamos perseguidos por el Estado (lo estuvimos durante más de medio siglo por ETA y sus cómplices) ni tenemos menos derechos y libertades que el resto de territorios que conforman España, la CE 78 se encarga de ello. Fuera de estos dos supuestos, la jurisprudencia internacional se inclina inexorablemente por la indisoluble integridad de los estados nacionales y, toda actuación que vaya encaminada a quebrantar tal unidad, será considerada ilegal.

    Pero es que a nivel nacional tampoco tienen cabida tales exigencias, ya que los artículos 2 y 9 de la constitución española, garantizan la unidad nacional y la igualdad de todos los ciudadanos. Un territorio del Estado no puede decidir unilateralmente sobre algo que concierne a todos. Y la Disposición Transitoria Cuarta tampoco puede considerarse un derecho de autodeterminación. En primer lugar, porque permite la incorporación de Navarra a la CAV, pero no la salida de ambas de España, Estado al que los dos territorios pertenecen. Pero es que además los navarros no pueden entenderla como una clausula que nos permite decidir, ya que está decisión sólo va en una dirección, que es la integración de Navarra en lo que ellos llaman Euskal Herría, una vez producida esta, no facilita ningún mecanismo para adoptar la misma decisión a la inversa.

    Por lo que vemos que el derecho a decidir o de autodeterminación planteado por los independentistas, es un argumento baldío que se cae por su propio peso y que está alejado totalmente de las demandas y preocupaciones reales de la sociedad. Lo que debe hacer la Sra Barcos, es dejar de ser sectaria y empezar a demostrar que es la Presidenta de todos los navarros. Renunciar a ser la comparsa de Araiz y, comenzar a trabajar para garantizar el desarrollo y el progreso de nuestra comunidad. Olvidarse de cuestiones simbólicas e identitarias, que es lo que mayormente le ha obsesionado hasta ahora y, centrarse de una vez, como prometió, en solventar las preocupaciones reales y necesidades económico-sociales de nuestra tierra, que tristemente, van aumentando, conforme se van dando pasos por el nuevo gobierno independentista. Y es que como decía el gran Antonio Machado, “caminante no hay camino, se hace camino al andar. Y al volver la vista atrás, se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar”.

    Nacho Igea, Politólogo y Presidente de JJNN

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    Asiron, historiador.

    Artículo de opinión Iñaki Iriarte

  • ¿Y ahora qué?

    Me pregunté el pasado 24 de mayo al filo de la media noche, cuando se confirmaron mis peores pronósticos. UPN, acababa de perder el Gobierno de Navarra y, probablemente, la alcaldía de Pamplona y Tudela. Tras una larga noche, al día siguiente, después de comprobar en prensa que no había sido un mal sueño, decidí ponerme a analizar con detenimiento los resultados que se habían producido.  Lo cierto es que no me llevo mucho tiempo, llegar a la conclusión, de que había sido un auténtico desastre. En el Parlamento, habíamos obtenido los peores resultados desde 1987, pero es que además parecía evidente, que no íbamos a gestionar la alcaldía de ningún municipio mayor de 10.000 habitantes.

    ¿Y ahora? Volvió a revolotear por mi cabeza éste pasado sábado 13 de junio, cuando se consumó la pérdida de Pamplona, Tudela, Barañain, Burlada, Egues, Estella, Tafalla, Zizur, Corella, Olite etc. Pasando UPN de gestionar 41 alcaldías a sólo 23. Siendo Cintruénigo, el municipio más poblado que va a liderar y pasando a ser Bildu el partido que más alcaldías va a controlar. Un escenario desolador.

    Pues en mi opinión ahora hay varías cosas que urge realizar. En primer lugar, reflexionar profundamente sobre lo acontecido, dejar a un lado el victimismo y empezar a hacer autocrítica, aprendiendo de  los errores cometidos. Tras ello, convocar un Congreso Extraordinario para la vuelta del verano. Un Congreso, donde se defina la estrategia a seguir, los mensajes que hay que rearmar para volver a conectar con el electorado perdido. Un Congreso, donde no se monte ningún circo, donde la persona o personas que pretendan liderar el partido, busquen un acuerdo que dé lugar a una lista de consenso, de unidad, que dé lugar, a una lista integradora que haga que el partido salga fortalecido.

    Con un equipo que cuente con todos, con gente nueva y con gente con experiencia. Un equipo que vuelva a colocar a UPN a pie de calle. Con un mensaje cercano, que inspire confianza. Recuperando la centralidad perdida, que nos permitirá alcanzar acuerdos con los diferentes partidos, ya que en una tierra como Navarra que lleva en su ADN la palabra pacto, es vital poder alcanzar acuerdos con los de tu derecha y, también con los de tu izquierda.

    Y si las personas que aspiran a liderar el partido, son incapaces de llegar a un acuerdo sobre una lista de consenso, habrá que pactar algún sistema, tal y como propusieron en el anterior Congreso y ambas candidaturas rechazaron, en el cual las listas que alcancen un determinado porcentaje de respaldo, obtengan una representación similar en los Órganos de Dirección del partido. El haber tenido una Dirección cuasi monocolor, cuando la afiliación del partido estaba dividida, ha hecho mucho daño a UPN. Si los Órganos de Dirección hubiesen estado compuestos por una representación similar a los resultados acontecidos en el último Congreso, probablemente, se hubieran debatido los diferentes puntos de vista a la cara y, entre todos, hubiésemos sabido llegar a acuerdos.

    Pero como digo, el Congreso Extraordinario hay que ir preparándolo con calma, internamente, ya que hasta después del verano hay margen. En lo que no podemos demorarnos más, ya que el tiempo apremia y noviembre está a la vuelta de la esquina, es en exigir a PP y PSOE que demuestren de una vez su compromiso con Navarra y acuerden suprimir la Disposición Transitoria Cuarta. Gol metido por el PNV a la UCD de Suarez, que provoca que la Comunidad con más historia propia de España, tenga un carácter transitorio y pueda terminar siendo anexionada, por la recién nacida CAV.

    Señores del PSOE y PP, el nacionalismo ya ha llegado al Gobierno de Navarra. Es cierto que en esta primera legislatura no van a hacer ninguna locura, no se les va a pasar por la cabeza aplicarla, pero quién sabe si dentro de 4 u 8 años, cuando empiecen a dar sus frutos ese riego por goteo que los nacionalismos realizan con tanto éxito instrumentalizando la educación, la cultura y la lengua, puedan activarla con éxito.

    Por eso ahora es el momento, PP y PSOE suman el 85% de los votos del Congreso de los Diputados. Este tipo de reformas deben hacerse con un amplio respaldo de las Cámaras. A partir de Diciembre, salvo sorpresa mayúscula, tendremos unas Cortes Generales mucho más fragmentadas y, será muy complicado llegar a acuerdos con mayorías cualificadas para realizar tales cambios. Si se suprime la Disposición Transitoria Cuarta, se acabaría con el discurso del “miedo”. La política en Navarra se regeneraría drásticamente, ya no cabrían mensajes como el de “Que vienen los vascos”. La autonomía de Navarra no estaría en juego. Se hablaría de los problemas reales de la ciudadanía y se dejarían a un lado los estériles debates identitarios. PSOE y PP tienen en sus manos cambiar el escenario político en Navarra, tan sólo hace falta voluntad.  Deben demostrar su compromiso con la autonomía de nuestra tierra. Tenemos de plazo hasta que termine esta legislatura nacional, luego probablemente, sea tarde. ¿Lo intentamos?

    Nacho Igea, Presidente de Juventudes Navarras

     

  • NAVARRÍSIMO

    A pesar de que es una palabra que no aparece registrada en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, Navarrísimo, el lema escogido por UPN para su campaña electoral, es un término inclusivo que define muy bien el sentir de los simpatizantes de nuestro partido y el fin último por el que éste fue creado, que no es otro que defender la singularidad de Navarra como Comunidad Foral, autónoma y diferenciada dentro del conjunto de España.

    El pasado sábado 25 de abril la familia de UPN nos reunimos en Oronoz-Mugaire (Valle del Baztán), para celebrar un Foro en defensa de nuestro Régimen Foral. Hermosa zona de Navarra y acertado destino para tal encuentro. Y es que fue a muy pocos kilómetros de allí, en Elizondo, donde creció Don Jesús Aizpún, uno de los padres fundadores de UPN. Quien se vio obligado a darle vida ante la aprobación de la Disposición Transitoria Cuarta. Espada de Damocles que amenaza la libertad de la vieja Comunidad Foral permitiendo su anexión a la recién nacida CAV, pudiendo perder así la autonomía e historia que nos han caracterizado durante siglos.

    Hoy, más de 35 años después del nacimiento de UPN y con Javier Esparza al frente, este partido cuyas raíces nacen de las tierras más fértiles del viejo reino y cuyas ramas se expanden por toda la geografía foral, sigue siendo más necesario que nunca.

    Los anhelos de esa Euskal Herria pretendida por los abertzales y Podemos, hoy en día su marca blanca en Navarra, están más vivos que nunca. Parte de sus líderes ya han mostrado públicamente su posicionamiento ante una hipotética aplicación de la Disposición Transitoria Cuarta y, su apuesta decidida por euskaldunizar la sociedad. No tienen reparos en hablar de “la necesaria normalización política”, de “respeto a la pluralidad”, incluso de “falta de libertad”, si, han leído bien, de falta de libertad, cuando son otras personas quienes sufren agresiones o son increpadas por portar símbolos que no son de su agrado, o simplemente, por formar parte de un partido constitucionalista. Ya no matan, es cierto, pero la coacción, el miedo y la falta de libertad, siguen imperando en muchas zonas del viejo reino. Pretenden que nos olvidemos de lo sufrido durante todos estos años, de todo el dolor que sus amigos han causado y, todo ello, sin dignarse tan siquiera a pedir perdón.

    Por otro lado, algunos nuevos partidos emergentes tildan a la Hacienda Foral de privilegio y antigualla, buscando un rédito electoral a nivel nacional. Pretendiendo que nuestra Hacienda desaparezca y se integre como una más dentro de las del régimen común. Ignorando la lealtad que siempre ha mostrado Navarra y el carácter paccionado de nuestro convenio económico. Olvidando que nuestro régimen fiscal es un derecho histórico y constitucional, refrendado por la Carta Magna en su Disposición Adicional Primera y en su Disposición Derogatoria. No teniendo en cuenta, que nuestro sistema es solidario con el resto de España y clave para el futuro progreso de nuestra tierra, y es que el Régimen Foral, no sólo es pasado, si no que desempeña un papel vital en el presente y futuro desarrollo de Navarra.

    Por todo ello, UPN, con su lema Navarrísimo como bandera, sigue siendo más necesario que nunca. Porque es el único partido que nace por y para Navarra. El único cuyas raíces y ramas sólo se expanden por la geografía foral, sin sucursales en otros territorios, Navarra es nuestra razón de ser. El único que toma todas las decisiones aquí, no en Vizcaya, ni Madrid, Barcelona o Guipuzcoa. El único partido en el que todos sus militantes y dirigentes apuestan al unísono por la existencia de Navarra como comunidad foral, autónoma y diferenciada dentro del conjunto de España. El único que es consciente de la historia propia que tenemos y  puede garantizar un futuro prospero para nuestra tierra. El único que puede decir orgulloso, alto y claro, que es NAVARRÍSIMO. ¿Y usted? ¿Es NAVARRÍSIMO?

    Nacho Igea, Presidente de Juventudes Navarras.

    Artículo de opinión publicado en Diario de Navarra el 19/05/2015

  • Puestos y personas idóneas.

    En el Diario de Navarra del domingo 5 de abril,  como presidente de los jóvenes empresarios de Navarra, Ion Esandi daba sus opiniones sobre aspectos de la política que no le parecían congruentes. Me gustaría aportarle algunas reflexiones que, quizá, podrían hacer que variara su opinión.

    Me ha parecido especialmente significativa la afirmación “Me resulta muy raro que en los ministerios y en las Consejerías la mejor persona para un puesto sea también la mejor persona para el puesto opuesto“, que además es muy utilizada popularmente, y sobre la que he reflexionado en mi doble vertiente profesional de político y directivo de empresa.

    Me imagino que sabe quiénes son César Alierta y Pablo Isla. El primero, Presidente de Telefónica, pero antes, de Tabacalera; previamente fue socio fundador de un fondo de inversión y empezó su carrera profesional en la banca como analista financiero. Así pues, ha trabajado en cuatro sectores: banca, mercados financieros, tabaco y telecomunicaciones. Pablo Isla, por su parte, actual Presidente del Grupo Inditex, ha sido copresidente de Altaria (Tabacalera), trabajando anteriormente en banca, y en la Dirección General de Patrimonio del Estado: en resumen, textil, tabacos, banca y administraciones públicas.

    Los ejemplos se pueden llevar al infinito: Fernández Pujals, el “padre” y primer ejecutivo tanto de Telepizza como de Jazztel; Ana María Llopis en Dia, Indra, artífice de Open Bank, y ejecutiva en muchos sectores, o Magda Salarich, con 28 años en casi todos los Departamentos de Citröen y ahora en Santander Consumer Finance…

    Así pues, la carrera de muchos directivos incluye posiciones en diferentes sectores y áreas muy diferentes entre sí. Esa movilidad, interna o externa, enriquece su experiencia y conocimientos para ser aplicados en la siguiente responsabilidad.

    La clave para los nombramientos es pensar en qué supone la Alta Dirección, cuáles son las responsabilidades a asumir, y, consecuentemente, las competencias exigidas. En organizaciones complejas quien más sabe del producto no es el primer ejecutivo; lo es la persona que es capaz de liderarla, de dirigirla. Eso sí, rodeado de técnicos cualificados.

    Las competencias exigidas para estar al frente de cualquier organización, (pequeña, grande, pública o privada) tienen más que ver con el liderazgo, la construcción y dirección de equipos, la definición de una visión, -en el sentido organizacional-, y ser capaz de implementar y gestionar los planes estratégicos más adecuados, para alcanzar los objetivos propuestos.

    A todo ello deben sumarse, -como en la empresa-, capacidades de negociación, -en este caso, con otros partidos, instituciones, o la Hacienda propia-, de resolver conflictos y de toma de decisiones en entornos complejos.

    Por lo tanto, en cualquier organización no es tan importante ser especialista en el “producto o servicio”, como en reunir las cualidades que dirigirán la misma en la dirección acertada.

    La experiencia demuestra que no necesariamente los mejores ministros de justicia han sido profesionales del ramo, ni los de sanidad, médicos, ni los de Fomento, ingenieros. Tampoco los gobiernos de tecnócratas han resultado muy exitosos. Lo que si resulta imprescindible es que los colaboradores más cercanos tengan una solvencia técnica indudable; ellos serán quienes tomen las decisiones eminentemente técnicas, pero cuando traigan ante tu mesa una decisión que no es clara, es el gestor, -en este caso el gestor político-, quien sopesará pros y contras, con lo que ello pueda suponer, dependiendo de los casos, para su carrera, la de su partido, o sus ciudadanos.

    Porque muchas decisiones no son buenas o malas per se, sino que responden a una determinada visión de la vida de sus votantes, y ello no solo no es malo sino que introduce la concurrencia y posibilidad de alternancia políticas.

    Si lo reflexionamos bien, no será muy diferente en su empresa: Ion ha conseguido con éxito dirigir un proyecto de diseño de prospectos de medicamentos y también fabricar secadores corporales; tiene una idea de su empresa y productos (visión), conforma equipos y los lidera con éxito. Lo mismo que muchos intentamos, tanto cuando trabajamos en la empresa privada, como cuando pasamos temporalmente por la política.

    Dicho lo cual, le deseo el mejor de los éxitos como empresario navarro, y estoy a su disposición para intercambiar opiniones de empresa o de política. Con él y con todos los lectores en general.

  • ¿Excusas, explicaciones… o análisis de causas?

    “Creamos un partido para Dinamarca en España”

    Esta frase de una conocida política española, tras el fiasco de su formacion en las elecciones andaluzas, es tremendamente ilustrativa de una manera de pensar.

    Desde que me intereso por la política, -y ya va para 30 años-, no deja de sorprenderme la recurrente explicación de: “nos ha fallado la política de comunicación; no hemos sabido explicar todo lo que hemos hecho”.

    Esta declaración, habitualmente superficial, denota una falta de interés en profundizar en las causas o en las alternativas que habría que adoptar, por cuanto supondría un reconocimiento de errores propios. Y a este tipo de explicación se le une otra que culpabiliza al receptor.

    Por ello, lo hace pudorosamente distorsionada o vestida con ropajes que no la vuelvan insultante para los votantes propios, que un día lo fueron, pero que, -cual pareja desengañada-, optaron en las últimas elecciones por el rival, o por el celibato de la abstención, tras descubrir demasiados defectos insoportables en la formación que un día les sedujo y ganó su voto.

    A este tipo pertenece la desafortunada sentencia inicial.

    ¡Pobres e ignorantes españoles que no hemos sabido estar a la altura del Walhalla político, económico y social que Rosa Díez y los suyos han puesto estos años a centímetros de nuestros dedos y no hemos querido/sabido tocar!

    La relación de un Partido con su electorado se asemeja a las relaciones de pareja; y al igual que estas, que antes se creían eternas, ahora no sólo no ofrecen garantía de por vida… ni tan siquiera de fidelidad temporal.

    En los tiempos de las Apps de contactos, los partidos burbuja, la vida transmitida en tiempo real… si ambos tipos de relaciones no se alimentan continuamente, son más frágiles que nunca. Para que pervivan, es necesario mantener la llama, la ilusión, y satisfacer los deseos y necesidades de la pareja. Política y sentimental.

    En el mundo actual no hay lugar para fidelidades eternas del electorado, basadas en razones del mal menor, en los logros del pasado, ni en lo guapo, atractivo y seductor que era uno cuando nos conocimos. Es necesario adecuar la convivencia, los intereses, la escucha, e incluso la pasion a cada momento, reavivándola.

    Y cuando aparecen las diferencias, -fases ineludibles en todos los ámbitos y proyectos humanos-, es necesario abordarlas con honestidad intelectual y moral, sin caer en el autoengaño, tan tentador.

    Por ello, pensar en que la causa de que el votante no revalide el voto está en él, es un erro; y si tiene otras expectativas, será necesario adecuar nuestro producto o estrategia a satisfacerlas, -sin perder nuestras esencias-, so pena de quedar fuera del mercado, como sucedería en el mundo de la empresa.

    Por ello, es necesario plantearse sinceramente si hemos buscado una excusa, una mera explicación… o un análisis de causas. Sólo este último sirve para no obtener el mismo resultado o incluso para mejorar los anteriores.

    Javier Morrás, Consejero de Presidencia, Justicia e Interior del Gobierno de Navarra.

  • El espíritu crítico.

    Todos recordamos que en la Universidad nos insistían: “tened espíritu crítico, no deis nada por válido a la primera”.

    Estas dos últimas semanas han aparecido en prensa dos noticias relativas a la evolución del desempleo en dos colectivos respecto de los cuales tenemos una especial sensibilidad, -plenamente justificada-, tanto por su situación de partida como por las dificultades que se dan para su plena integración laboral:

    femenino           discapacidad

    Al leer estos titulares, con toda seguridad la interpretación que hacemos todos es el especialmente mal comportamiento del desempleo en ambos colectivos a lo largo de esta crisis.

    Ahora bien,  si analizamos el desempleo en el conjunto de la población, encontramos que el desempleo total en España, (INE) en 2006, fue del 8,26%, siendo en la actualidad del 23,67%,  y habiendo alcanzado incluso un 26,94%.

    Por tanto el desempleo en España, en términos generales se ha llegado a triplicar; sin embargo los titulares que hemos visto, al ser independientes, -al estar descontextualizados-, nos inducen al error de pensar que el paro se ha cebado en estos colectivos mucho más que en la media de la población. Es una pena, porque si se trata de mostrar los efectos de la crisis en ambos grupos, existen otros datos más objetivos para hacerlo con mayor verosimilitud.

    En todo caso, sirva este análisis no tanto para analizar los datos de los ejemplos, sino, -sobre todo-, para obtener una conclusión más general: cuando se nos presente un dato, en primer lugar hay que plantearse si este es verosímil, – no son pocas las veces en que las prisas o una inadecuado conocimiento de la materia generan datos puedan ser erróneos-, y, en segundo lugar, que, necesariamente, hay que contextualizarlo para valorarlo correctamente: contrastarlo con los asignados a otros conceptos similares, o trasladarlo a valores relativos.

    No nos dejemos llevar por una impresión sin poner nuestro sentido crítico a trabajar. En el mejor sentido.

    Los datos, aislados o presentados en términos absolutos, pueden inducirnos a valoraciones más emotivas que racionales, con posibilidad de que nosotros mismos obtengamos conclusiones poco exactas. Que pudiera ser, exactamente, la intención de quien los presenta…

    Javier Morras, Consejero de Presidencia, Justicia e Interior del Gobierno de Navarra.

  • ¿Se dimite en España? El año pasado lo hicieron 188 políticos…

    “En este país no dimite nadie”.

    Lo oímos constantemente.

    Pero, ¿es verdad? Conozcamos los datos.

    En 2014, 188 políticos y altos cargos dimitieron de sus cargos.

    Al menos 106 lo hicieron por casos de presunta corrupción o posibles irregularidades. Otros 82 lo hicieron por diferentes causas, muy variadas, entre las que destacan las discrepancias con su partido o con otra autoridad.

    En 2 meses de 2015, son ya 55; 24 relacionadas con situaciones polémicas y otras 31, por razones ajenas a los escándalos; muchos para presentarse a las elecciones en una formación distinta a la que actualmente militan.

    Probablemente son cifras que no tenemos en la cabeza cuando decimos  “aquí nadie dimite” o “algo muy gordo tiene que ser para que alguien dimita”. Como tampoco recordamos que, desde que se instauró la democracia, han dimitido 15 ministros y 11 presidentes en activo de Comunidad Autónoma.

    La memoria es muy frágil. Sobre todo frente a ideas muy arraigadas.

    Afortunadamente, hoy en día la información es muy accesible y explotable, y nos permite disponer de datos para formular juicios más certeros.

    Conocidas las cifras reales, ¿qué reacción popular cabría esperar a las mismas?. No lo se; pero, como nos suele resultar difícil cambiar de opinión rápidamente, se me ocurren algunas:

    1- “Pocos son para los que tendrían que dimitir”. Puede ser. O no. No lo sé con certeza, y no es fácil enjuiciar si debiera haber muchos otros candidatos a abandonar la vida pública de manera justa.

    2. “Pues,si, son muchos, demasiados. No tendría que haber corrupción”- Utopía  y deseo. Un objetivo, -el de la ausencia de prácticas deshonestas-, poco realista a corto plazo, probablemente incluso en los países de mayor ética pública si los analizamos con rigor.

    En cualquiera de los casos, 188 dimisiones, al menos, -podrían ser más por la dificultad de un rastreo exhaustivo provincia por provincia-, desmienten la arraigada afirmación de “aquí no dimite nadie”.

    Y  significa que la dimisión, aunque sea a regañadientes, y a veces tarde, -siempre lo es cuando afecta a un partido al que no hemos votado-, hoy forma parte de los usos políticos en España.

    Esta realidad supone un notable avance en los mecanismos de responsabilidad política. Al haberse insertado en nuestro panorama político, es un hábito ya de control de la actividad pública. Probablemente in crescendo, si lo sabemos gestionar. Reconozcámoslo.

    Por ello, si queremos que enraice, no nos ensañemos más de lo necesario con quien dimite y lo hace rápido. No vaya a ser que la gente prefiera la crítica por no dimitir a la de dimitir, si el precio de la presión social y política es el mismo. No puede serlo.

    Si no lo hacemos así, estaremos quitándole valor a un acto que, -aunque sea mínimo-, supone una reparación parcial y evita males posteriores del mismo autor, -o de terceros-, si conseguimos elevarlo a hábito asumido con normalidad, sin tragedia.

    Sólo esto no configurará un futuro perfecto, pero mejorará la vida pública, que es de lo que se trata en definitiva; que la dimisión sea un mecanismo de higiene democrática y de prevención de errores, y no un mero castigo añadido del que incluso sea posible escapar si se tiene mucho aguante o mucha cara.

  • ¿Por qué inicio un blog?

    En primer lugar, porque me gustaría compartir algunas ideas.

    En segundo lugar, porque escribir ayuda a ordenar los conceptos y estimula el rigor y nacimiento de nuevas reflexiones.

    He decidido hacerlo en un blog, porque, -a diferencia de otros formatos-, permite expresarse con precisión y desarrollarlas suficientemente.

    Las microredes, tan en auge actualmente, suponen un formidable canal de comunicación para las necesidades de inmediatez, síntesis e información de la sociedad actual. Sin embargo, resultan insuficientes para el análisis, el razonamiento detallado o los problemas complejos y llenos de matices. Y aunque ser escueto es una virtud, la excesiva simplicidad dificulta el tratamiento de muchas cuestiones que no pueden ser despachadas en cuatro líneas sin perder rigor o sustancia.

    Y por último, porque considero que quienes ocupamos puestos políticos de responsabilidad en la sociedad, debemos contribuir, no sólo a gestionar las instituciones y a desarrollar un programa y un modelo de sociedad conforme a nuestros principios ideológicos, sino también a difundir reflexiones y análisis que enriquezcan el conocimiento de la ciudadanía sobre el complejo mundo en que vivimos.

    Obviamente, las opiniones vertidas aquí no proceden del ámbito de la alta teoría política, pero a la vez intentan no ser ocurrencias sino nacer de una experiencia y una formación vocacionales y reflexivas. También procurarán huir de la escaramuza cotidiana.

    Así pues, espero que este blog además de ser un pequeño altavoz personal, pueda servir a otros o simplemente que permita un mayor conocimiento de algunos asuntos.

    Puede que me cueste cogerle el truco, especialmente a los aspectos formales y técnicos, pero espero conseguirlo, e incluso hacerlo de forma atractiva.

    Gracias por vuestro interés.